domingo, 1 de enero de 2017

Voluntariado Internacional: Construir Historias de Ciudadanía comprometida con la Justicia y el Cambio Social


Describir lo que es una experiencia de Voluntariado Internacional de larga duración es complicado porque cada experiencia es un mundo y cada persona que lo experimenta lo puede describir de manera diferente. Además, una cosa es experimentar y otra tomar conciencia de ello, tener la capacidad de interpretarlo y comunicarlo (transmitirlo) de forma lógica y coherente (fundamental para sensibilizar y poder ser agente de cambio).
Lo que sí podemos decir es que hablar de Voluntariado Internacional es hablar de Construir, hablar de Historias personales y emocionantes y hablar de Ciudadanía global comprometida con la Justicia.
Hablamos de construir, de una acción libre, voluntaria, que comienza en un momento dado, que se planifica y se ponen los recursos y herramientas para ello. Al surgir de la voluntad que nos lleva a una acción (voluntariado), se trata de una toma de decisión que se prolonga en el tiempo. Es parte de una Opción fundamentada en la Misión (vocación, meta) de la que he tomado conciencia y que me impulsa, me motiva, me mueve. ¿Por qué me siento “movido” a esa construcción, a esa toma de decisión? Pues porque de una forma u otra me “emociona”. Emociones que me surgen de experiencias anteriores de entrega, donación (mi historia ya comenzada de ciudadanía comprometida con la justicia)… y de proyecciones acerca de lo que puede ser esa Historia personal que quiero seguir construyendo. La emoción es lo que nos mueve. Decidimos porque nos emociona, sustento de la motivación, motor de nuestra decisión y construcción de nuestra historia personal. Ahora bien, emoción gestionada desde la inteligencia para que dicho sustento no se haga desde tierras movedizas y tenga argumentos sólidos y de peso a los que agarrarme y que compartir.
Hablamos también de historias. Nuestra Historia personal es una sucesión de acontecimientos, sucesos, relaciones, encuentros, desencuentros, conflictos resueltos o no. Nuestra Historia fluye siempre, queramos o no. Es un río sobre el que nadamos o nos dejamos llevar por la corriente. Nadar es tomar nuestras propias decisiones, ser realmente los constructores, protagonistas de nuestra propia historia. El Voluntariado Internacional es apostar por seguir construyendo nuestra historia personal desde el protagonismo del que toma sus propias decisiones, con argumentos, con razones, con lógica, pero también con un cierto dejarse llevar por lo desconocido que nos atrae desde la confianza y la esperanza. En el Voluntariado Internacional hay una historia previa hecha de formación, de encuentro con el otro que se cruza en mi camino desde unas motivaciones compartidas. Hay una historia central de encuentro con el otro distinto, culturalmente diferente, con vulnerabilidades distintas a las mías y con el que voy a compartir-me. Voy a abrirme para que ese otro entre en mi historia personal de una forma distinta, diferente a lo común, emocionante. Y esta es la clave, lo emocionante de ese encuentro. Lo que nos emociona se nos queda clavado en el recuerdo y nos mueve. Y porque nos mueve es lo que nos va a impulsar a esa otra parte de nuestra historia (la post), la que de nuevo se engarza con nuestra historia anterior pero que la va a determinar en clave de ciudadanía comprometida.
Y hablamos, por último, de eso, de ciudadanía comprometida con la Justicia. Nuestra Misión, vocación, llamada, meta… El Voluntariado Internacional me ayuda a construir mi historia ciudadana, aquella por la que he optado previamente, a seguir construyéndola con materiales humanos y existenciales que la consoliden. No se trata por tanto de una experiencia de turismo solidario o de mera aventura existencial. Se trata de salir de nuestro centro a la frontera, al margen, donde la Justicia deja de ser tal, la vulnerabilidad de transforma en fragilidad. “Descentrarse” para comprender que el margen, la frontera, es una construcción que nos introduce en espacios e historias personales y colectivas donde lo humano tiene que convivir con lo deshumanizante. Y esas historias tienen que ver con la mía, con la nuestra, porque somos ciudadanos de un mismo mundo, global, y corresponsables de lo que aquí y allí suceda.

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