En el voluntariado social que trabaja con personas el sujeto es el soporte de las actuaciones, un sujeto sano actuará de forma sana, un sujeto comprometido actuará de forma constante, un sujeto implicado actuará ahondando en las raíces de los problemas y conflictos. Ese sujeto estará determinado por su estado emocional. Conocer, comprender y regular sus emociones le permitirán permanecer en el compromiso de forma activa, responsable y sana.
Cierto es que normalmente (y de forma conveniente) lo que nos acerca a este tipo de voluntariado son las ideas, la razón, de que ante una realidad injusta que he percibido debo comprometerme (ayudar) en el cambio de esa realidad. Este es un primer paso que me "pre-ocupa", pero no es lo que me va a facilitar o a empujar a "ocuparme". Ocuparme de ello conlleva tomar decisiones al respecto (comprometerme, implicarme) donde la voluntad juega un papel determinante. Y aquí es donde entran en juego mis emociones. La alegría, la seguridad, la curiosidad, la esperanza, son emociones que me moverán a actuar, a asistir, a dedicar tiempo, a aprender también desde mi voluntariado. Es decir, me "motivan". Sin embargo, el miedo a no saber desenvolverme, la tristeza ante las situaciones que veo, la ira que me genera las injusticias, la desesperanza o cansancio de no ver cambios, por ejemplo, me puede llevar a perder esa motivación. Las emociones negativas (no placenteras) tienden a separarme, a desmotivarme, alejarme, huir o actuar no de la mejor forma ante esas realidades que me generan tales emociones. Además esas emociones no tienen por qué generarse en o desde la realidad desde la que trabajo sino que las puedo traer "de casa".Percibirlas, comprenderlas y regularlas son capacidades, competencias que hemos de formar, preparar, porque esas emociones son el soporte de activación del sujeto, Además, si en nuestro voluntariado vamos a "trabajar" (relacionarnos, convivir) con personas, mayor motivo para trabajarlas desde la formación. Son los afectos o des-afectos que se crean los que al final, en gran medida, nos hará levantarnos del sofá o de la cama o dejar otra cosa menos prioritaria para acercarnos con "buen ánimo" a realizar nuestro voluntariado o, mejor dicho, nos hará realmente ser personas comprometidas con la justicia y el cambio social.
No hay comentarios:
Publicar un comentario