lunes, 2 de enero de 2017

"Hola, quiero SER voluntario/a"

Querer "ser" no es lo mismo que querer hacer o tener una experiencia que sumar a las multitudes de experiencias que hemos tenido y vamos teniendo a lo largo de la vida. El "ser" implica un aspecto que "nos marca", que nos da identidad y que sí o sí nos va a ir transformando. Hay un antes y un durante en nuestro ser voluntario/a. Vamos a pensar en aquello que nos mueve a dar ese paso que nos acerca a una Organización y que nos impulsa a presentarnos diciendo "hola, quiero ser voluntario/a" y que nos confirma en la continuidad de una opción, que no solo nos va a ocupar durante un tiempo de nuestras vidas sino que va darnos identidad, una forma de ser.

En toda toma de decisión se conjugan dos elementos que son muy nuestros, tan nuestros que somos "yo": nuestros pensamientos (ideas, razones, valores) y nuestras emociones. Ambos elementos interactúan de tal forma que su relación va a condicionar que demos este paso, como tantos otros, y que nos mantengamos en nuestra decisión (constancia, compromiso). Hablamos de Motivación, conjunción de nuestros sentimientos positivos y pensamientos que nos mueven a tomar decisiones. Como formadores o formandos/as en la acción social voluntaria es de suma importancia tener en cuenta estos factores determinantes en nuestro compromiso voluntario. Algo que va más allá de un compartimento estanco de experiencias para formar parte de una apuesta vital que nos afronta al cambio, al desarrollo personal, y, que por tanto, nos lleva al reto de buscar en lo nuevo, en lo desconocido, en lo que nos va a tocar muy dentro, seguro.

Perú. "La sopa de piedras"
Hay autores que afirman que son las emociones quienes deciden y la razón quien justifica. Sea así en mayor o menor medida, lo que está claro es que si aquello que decidimos nos emociona de forma positiva, es decir, nos da seguridad, alegría, curiosidad, confianza..., porque entre otras cosas nos hace sentirnos en coherencia con nuestra forma de pensar y nuestros valores, nos moverá a ser constantes, nos afianzará en nuestro compromiso. Cuando descubro lo "emocionante" de mi compromiso social, cuando lo trabajo desde mis emociones, cuando regulo el miedo, cuando gestiono la tristeza, cuando domino la alegría y todo esto desde la razón que me "convence" de que mi labor, mi opción, transforma porque me transforma y porque me transforma soy capaz de transformar la realidad, entonces voy tomando conciencia que "soy" lo que decido, lo que hago. Lo que decido y lo que hago me hace "ser" y esto, ya digo, me resulta "emocionante".

En ese primer momento que nos acerca a una organización de voluntariado social tiene que haber un razonamiento y convicción inicial de que yo puedo ser un agente de cambio y un impulso emocional que me "anime" a dar el paso, no sólo en ese primer "hola" sino en la continuidad de mi compromiso.




No hay comentarios:

Publicar un comentario